No enloquecí, son los nuevos aportes para el libro.
El primero da cuenta del Desayuno, ese espacio importantísimo en la vida de Mónica Benavides que despierta las más sanas envidias e incorpora, entre otras cosas, dos recetas para esos momentos.
El segundo es una Recetuá de Horacio Wainhaus, siempre preocupado y ocupado por el pensamiento, que en esta oportunidad lo lleva a una cocina ajena en Bahía Blanca y la sugiere como deporte de riesgo y para hacer en equipo.
Seguimos sorprendiéndonos gratamente.
Besos,
Patricia
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